joven

Pedronel González
TuFamilia@laprensa.hn

Tengo un hijo de 21 años que asiste a la Iglesia,  lee la Biblia y no tiene vicios, pero no quiere trabajar ni estudiar. ¿Qué puedo hacer?

Debe tener muy presente que usted es responsable de la manutención de su hijo hasta que él haya cumplido la mayoría de edad y aquí en Honduras ésta se adquiere a los 21 años. Por lo tanto, usted ya no es responsable de mantener a su hijo, de seguir así, lo que le continuaría haciendo es un gran mal porque le seguiría fomentado su dependencia.

A los hijos desde pequeños hay que enseñarles a que amen el trabajo y lo asuman como un valor que hay que cultivar siempre. Es buena táctica que los padres asignen trabajos a sus hijos de acuerdo a su edad y por la realización de los mismos les paguen, para que ellos vean retribuido su esfuerzo.

Claro que hay que evitar pagarles por todo. Es necesario que los padres en primer lugar definan cuáles son las responsabilidades de sus hijos y que por éstas no recibirán ningún dinero, por ejemplo, considero que no se puede pagarle a un hijo porque se lave los dientes, tienda la cama o estudie, eso es parte de sus obligaciones. Pero sí podría pagárseles por lustrar unos zapatos o cortar el césped, etc. El segundo texto se encuentra en Proverbios 6, 6-11: “Anda a ver la hormiga, perezoso, mira sus costumbres y te harás sabio. Ella no tiene jefe, ni mayordomo, ni amo. Asegura en el verano su provisión, recoge durante la siega comida.

¿Hasta cuándo perezoso, estarás acostado? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? Dormir un poco, dormitar otro poco, descansando con los brazos cruzados y como un vagabundo te viene la miseria y como un mendigo la pobreza”. Del texto en referencia resaltó lo siguiente: el ejemplo extraordinario de las hormigas, que en veranos aseguran su provisión; el llamado fuerte que le hace al perezoso, que además es dormilón, y la consecuencia de la ociosidad: miseria y pobreza. Mi mamá lo expresaba de forma más sintética, pues siempre nos decía: “Mijo, al hombre pobre y sin plata la cama lo mata”.

El tercer texto está en 2 Tesalonicenses 3, 10: “Si alguien no quiere trabajar, que no coma”. Si no comer origina la muerte, siendo muy extremos en la interpretación del texto se podría decir que es preferible que alguien esté muerto a que no esté haciendo nada o haraganeando.

Finalmente comparta con su hijo una de las frases célebres de la Madre Teresa de Calcuta: “No puedo parar de trabajar. Tendré toda la eternidad para descansar”.

Me llama la atención que usted me dice que su hijo va a la Iglesia y lee la Biblia, al respecto no sé qué tipo de Biblia estará leyendo porque la Biblia habla sobre la importancia del trabajo. Le citará tres textos de la Biblia que insisten sobre el trabajo:

El primero lo encontramos en Éxodo 20, 9-10: “Trabaja seis días y en ellos haz todas tus obras. Pero el día séptimo es día de descanso, consagrado a Yavé, tu Dios”. El texto en referencia hace énfasis en tres cosas: número uno, hay que trabajar seis días; número dos, hay que descansar solamente un día; y número tres, ese día de descanso está consagrado a Dios.