
Por: Manuel Orellana
tusexualidad@laprensa.hn
Hace ocho meses mi esposo se fue de la casa, al inicio él me dijo que nos íbamos a dar un tiempo, que ya no sabía qué sentía por mí. A los dos meses tuvo relaciones conmigo, me dijo que íbamos a empezar de nuevo, pero me enteré que él ya vivía con otra persona. No sé qué hacer para reconquistarlo.
Los conflictos en las relaciones de pareja por regla general deberán resolverse en pareja, es decir, no se puede superar un conflicto al interior de la misma cuando de parte de uno de los dos se promueve el aislamiento.
Para definir los sentimientos en relación al otro se deberá permanecer juntos por regla general o para resolver o avanzar en el diálogo y el entendimiento, incluyendo la intimidad, el compartir espacio es una condición favorable, ya sea para continuar o no. Cuando uno de los dos sale de casa y pretende a control remoto hacer visitas esporádicas, resolver la situación es el inicio de un conflicto que terminará en mal pronóstico y cuando me refiero a esta definición es sencillamente la separación o divorcio el que se acerca, ya que no se cuenta con la disponibilidad y atención del que se fue y, por lo tanto, es casi decir que la relación ya no le interesa a profundidad como antes o como al inicio se demostró.
Es un buen síntoma que usted pretenda tener apertura ante los temas íntimos, aunque no necesariamente deberá atender todas y cada una de las demandas de su esposo en el tema del sexo porque entonces se encontrará fácilmente atrapada ante las demandas de éste y no las suyas, por lo que es muy bueno dialogar el tema, pero es desfavorable acceder a ciegas sólo por el simple hecho de no dejarlo ir, es más, si esa es su idea, déjeme que le aconseje que no lo siga intentando.
Acceder al cambio por una razón unilateral no es saludable. La vida sexual en pareja se convierte en la punta del iceberg del disfrute para luego profundizar a mejorar las emociones y el entendimiento físico y psicológico, recuerde que la intimidad es en esencia el impulsador de la solución de muchas situaciones, pero también es el generador de otros problemas, principalmente cuando no se comparten fantasías o no se comparten ideas. Reorientar la relación acudiendo a un psicólogo es la primera parte de la solución de este conflicto, ya que antes de pasar a la cama hay que dialogar. Luego orientar la misma intimidad le corresponde al sexólogo, al cual también hoy en día es fácil acceder. Éxitos en la búsqueda de ambas opciones.
Comente